martes, 15 de junio de 2010

Se marchan...

Se marchan. Pocos vuelven la vista atrás. Les espera un verano de calor, como es costumbre por estas zonas. Tiempos atrás había exámenes en septiembre (en alguna comunidad aun perviven), aquí son ahora, antes del estío. Poco se puede hacer en tan poco tiempo, pero, para gustos, colores.

Se marchan. Algunos aprendieron mucho. Otros, cansados, derrotados o rendidos, ya nunca volverán. Muchos se subieron al tren, a pocos, a muy pocos, los atropelló. Me da un poco de pena de los que lo vieron pasar, se les ofreció asiento y decidieron no subirse. La próxima vez habrá que animarles más o señalarles más el camino.

Se marchan. El silencio se apodera de los patios. En las aulas no quedó más que algún recuerdo de última hora, alguna marca en las mesas, algún corazón en la pizarra con el nombre de dos amantes, con tiza, poco duradero, como aquellos amores de verano. En los pasillos sombra y recuerdos quedan.

Se marchan. Volverán en septiembre, con el otoño, con las hojas amarillas.