lunes, 10 de noviembre de 2008

De sueños y "soñantes"

Cuando somos pequeños tenemos dos tipos de sueños, los propios, los que cada noche nos asaltan cuando, indefensos, nos entregamos a los brazos de Morfeo; y los ajenos, esos que nuestros compañeros de viaje en esto de la vida nos van tatuando en nuestro "quehacer" futuro. Serás médico, o profesora, o carpintero.

borgesEl mundo de los sueños es muy vasto y desconocido y por lo tanto muy sujeto a los intereses o deseos de los "soñantes". Si somos nosotros los que sueñan, convertimos, al despertar, las pesadillas en trozos de recuerdos que a nuestro antojo y en legítima defensa unimos para que no nos dejen cicatrices muy profundas. Si son otros los que sueñan por nosotros, padres, madres o amigos, van modelando las pretensiones iniciales de acuerdo con los golpes que cada día va asestando la vida a los futuros de cada cual, ajustando la realidad a lo soñado e intentando paliar las frustaciones de los que sueñan por nosotros.

Alguna vez ambos, los sueños propios y los ajenos, se entremezclan, se funden. Y con cierta sorpresa nos encontramos con dos tipos de interferencias, las positivas, que generalmente desembocan en la cordura (y a veces en el éxito); y las otras, las negativas, que son el puerto donde amarra la locura o la desesperación.

Algún lector dirá que no es tan simple la cuestión en lo que a locos y cuerdos se refiere, y tal vez tengan razón, o tal vez no, pues ya lo decía H.Heine, "La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca".

Ya lo decía J.L. Borges
Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?
¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traducible
en un sopor que la vigilia dora
de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra
y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?